El anime japonés siempre me había gustado, cuando era pequeña veía Sailor Moon, supongo que al igual que muchos de vosotr@s, Digimon, Pokemon, Reena y Gaudy (Slayers)...
Pero yo no quiero hablar del manga y el anime propiamente, creo que hay demasiados blogs que pueden aportar mucha y muy buena información sobre este mundillo.
Lo que realmente quiero es hablar de esa obsesión de querer tener un novio como los que nos presentan en los comics. No sé si os habéis parado a pensar que en el 50% de los casos son canis.
Últimamente he estado leyendo Tonari no Kaibutsu-kun. Haru es un chico muy mono que lo daría todo por su chica, pero tiene un grado de agresividad, que no sé a vosotras pero a mi en la vida real me daría vergüenza, repito no tiene por qué ser vuestro caso. El problema es que como lo hace para proteger a su chica está completamente justificado, y así puede ir dando hostias a diestro y siniestro. NO lo estoy criticando, amo a Haru, me parece monísimo, pero es muy agresivo.
Una cosa está muy clara, con esas caras y esos cuerpos sería imposible decirles que no.
Ahora que lo pienso creo que nunca he sido objetiva leyendo un cómic. Me gustaban todos.
Mi primer amor platónico es el protagonista de mi videojuego favorito: "The legend of Zelda Ocarina of Time", Link, ese niño rubio de ojos claros que tras sacar una espada se convierte en un modelo de calvin Klein versión videojuego.
Yo tenía 8 años cuando jugué por primera vez a "The legend of Zelda Ocarina of Time" y al sacar la espada maestra de la piedra del templo del tiempo, se me cayeron las bragas. Esa fue la primera vez que el corazón me dio un vuelco y supe que me había enamorado.
Años después conseguí todos los videojuegos que antecedían a Ocarina of time y que le precedían, convirtiendo Zelda en mi saga favorita.
¿por qué digo esto? por salud, enamorarse de un RPG no es una buena idea y crear espectativas con los hombres tampoco. Y el manga produce un poquito eso. Hay que ser objetivas.
Pero como de ilusiones también se vive, imaginaos todo lo que queráis, como la historia que os cuento en el siguiente post.
Espero que la disfrutéis tanto leyéndola como yo escribiéndola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario