domingo, 18 de octubre de 2015

The legend of desesperada

Capítulo 8 

Nos adentramos rápidamente en la ciudad goron buscando a alguien que nos guiase hacia el cráter de la montaña, pero parecía una ciudad desierta. Un ruido procedente de la segunda planta nos llamó la atención, por lo que ávidamente bajamos. Un goron, descontrolado, recorría la planta rodando; no fue capaz de percatarse de nuestra presencia, y puesto que era la única alma que se veía en esa, antes llena de vida, solitaria y triste ciudad, debíamos buscar una forma de pararlo. La zona estaba a de plantas bomba, Link y yo nos miramos y nos colocamos a 50 metros el uno del otro, colocando una bomba en el suelo, intentando que el impacto de una de las dos bombas consiguiera detener su trayectoria. 
La jugada dió resultado y el goron perplejo nos miró. Lo más calmadamente posible, para tranquilizar al pobre goron que temblaba como si fuéramos enemigos y nuestro mayor propósito fuera hacerle daño, tratamos de explicarle que veníamos en su ayuda.
Tan buenamente como pudo, nos dijo que había dos entradas al cráter, que para uno de ellos necesitaríamos el martillo megaton que se encontraba en el corazón de la misma montaña; la otra entrada era a través de la estancia del rey Darunia, quien se encargaba de alimentar a Volvagia y ahora se encontraba preso del guardián de la montaña. 
Nos apresuramos tras esta última noticia, cuando el goron nos paró y nos dijo que no sobreviviríamos llevando ese tipo de vestimenta al interior de la montaña, debido a sus altas temperaturas. De repente se marchó en forma de roca y volvió a los pocos minutos con dos túnicas rojas. Nos las colocamos y pusimos rumbo a la estancia de Darunia. 
Para abrir la puerta Link sacó la ocarina del tiempo y tocó la nana de Zelda. 
El cráter era el sitio más caluroso en el que había estado,peor que Murcia en verano, la túnica permitía que no te abrasaras vivo. No sabía si quitarme la ropa o quitársela, así que fijaos si el ambiente estaba caldeado. Volví a la realidad, al menos la que estaba viviendo en ese momento. Una hilera de jaulas se extendía por la sala, con gorons como prisioneros. Manos a la obra los sacamos uno a uno. El último de ellos nos señaló tembloroso y agradecido el lugar donde se encontraba volvagia y el rey retenido, también nos alertó de que antes de entrar debíamos encontrar el martillo megaton. Este se encontraba en una sala custodiado por una llama bailarina, que consistía eespecie de espantapájaros, con cuerpo envuelto en fuego y una cabeza explosiva. Hostia puta, el caso es que no sé como no había explotado con su calor, llamémoslo corporal. 
Ya nos encontrabamos frente a la sala de volvagia dispuestos a salvar a Darunia y a la población de kakariko's Village. 
La sala era un lugar inmenso en el que perfectamente entraría una ciudad subterránea, tal como la de los gorons, pero en el centro se veía una plataforma redonda con agujeros, como si se tratara del juego de golpear al topo. En una esquina de la sala encontramos a Darunia, pero ni rastro de volvagia, así que nos dirigimos directamente hacia él, cuando del cielo apareció un dragón, rojo como el fuego más ardiente y cálido a la vez que jamás había visto, ni sentido (tampoco es que hubiera visto otro), de unos 10 metros de largo, que se posó frente a nosotros. Observó que Link portaba en su mano izquierda el martillo megaton. Esto lo puso tan furioso que abrió la boca para tirarnos una bocanada de fuego, de la que conseguimos escapar. Link me pidió que me quedara con Darunia, mientras él se ocupaba del dragón. Parecía un bailarín danzando con el fuego, a mi me dio penica mirar, pero parecía el más macho de los machos (cara con ojos de corazones). La lucha terminó con Link y su túnica mojada de sudor, remarcándole los pectorales, y volvería tendido en el suelo retorciéndose de dolor, hasta que le fue asistido el golpe de gracia. Tras la desintegración del dragón apareció un medallón rojo como el fuego. 
Las cadenas de fuego que aprisionban a Darunia desaparecieron y nos agradeció todo lo que habíamos hecho por su pueblo. Minutos después al guiarnos por la otra salida, nos dijo que se le había encomendado la misión de ser uno de los siete sabios que mantenían la trifuerza y que no podría acompañarnos a la salida. 
Ese día los ciudadanos de kakariko y los goron se unieron en una celebración común, danzando y cantando.  

miércoles, 1 de abril de 2015

The Legend of desesperada

Capítulo 7

Al llegar a Kakariko, los pueblerinos estaban organizando una fiesta para no pensar en lo que avecinaba ahora que Ganondorf se había hecho con el control del reino de Hyrule y sus lacayos arrollaban todo lo que encontraban a su paso. Hacía varios días que no sucedía nada fuera de lo normal. 
Esta fiesta pagana consistía en comer y bailar alrededor de una hoguera gigante. Me senté al lado de Link en uno de los troncos de madera que rodeaban la fogata y saqué su alforja, aquella que casualmente, o no, olvidó en mi casa el día que abandonó el mundo real. 
Al mirar en mi dirección adivinó lo que intentaba hacer, de modo que interrumpió mi movimiento, poniendo la mano encima de la ocarina que Saria le regaló en su primer viaje a tierras hylianas. 
-Puedes quedáretela, no la necesito.- Me dijo con voz segura. 
-Pero es un regalo de tu amiga de infancia, No te da pena deshacerte de ella? 
-No me estoy deshaciendo de ella, estoy haciendo un regalo importante a otra persona importante- Ayy omá, lo que me ha dicho! (mis bra-gas al su-e-lo). 
Después de esto ya no seguí insistiéndole más, me había convencido, y la diferencia entre un tomate y yo no existía. 
A lo largo de la noche comimos, bebimos y bailamos alrededor de la hoguera. Link fue muy paciente en cuanto a introducirme en el aprendizaje de su danza, pero siempre he sido negada en los bailes de pareja, y siendo él, aún estaba más nerviosa. Me agarró de la cintura y me dijo que le siguiera los pasos, después de pisarlo y caer encima de una pobre anciana que estaba allí sentada pensó que quizá era una mala idea continuar. Nos dirigimos de nuevo a los troncos para sentarnos cuando de repente la tierra comenzó a temblar. Todos miraron en dirección al cielo. La montaña de la Muerte estaba a punto de entrar en erupción. Emergió del cráter un dragón que gritaba desconsoladamente. 

-Volvagia está molesto!- Gritó uno de los habitantes. A partir de este momento comenzó una discusión entre ellos.
- Es imposible los Goron cuidan de él. 
- Si Volvagia se vuelve loco podría acabar con todo Hyrule. 
- Qué está haciendo Darunia? Acaso no sabe el peligro que eso conlleva? 
- Pero no lo entiendo, en dos siglos no hemos tenido ningún problema. 
- Debemos preparar armas e ir a buscarlos, tenemos que estar preparados para lo peor. 
Parecía como si estuviesen pensando que los Goron atentaban contra la seguridad de Hyrule y traté de poner un poco de orden, pero antes de abrir la boca Link irrumpió en la conversación:
- No creo que los Goron estén confabulando contra nosotros, siempre han sido seres pacíficos, esto es obra de Ganondorf, estoy seguro. Iré a la montaña de la muerte, mientras tanto esperad aquí, nadie va a atacar a nadie.- Se dispuso a montar a Epona
- Espera- le dije- Yo iré contigo
- Es peligroso!
- Por favor, conozco Hyrule tan bien como tú e incluso creo que te seré útil en algunos casos. Por favor! No me dejes aquí. 
- Está bien. 
El camino a la montaña de la muerte fué una carrera de obstáculos. La furia de Volvagia provocaba
una lluvia de meteoritos. 







jueves, 29 de enero de 2015

The Legend of desesperada

Capítulo 6 


No debí haberme abalanzado sobre él sin pensar, olvidé por completo que era portador de una espada, maravillosa por cierto, que sacó instintivamente. Por suerte me alegro de ser poseedora de grandes reflejos y evité convertirme en pinchito de carne. Lo abracé y caímos al suelo. Navi se puso como loca !LISTEN! ¡LISTEN!. claro no podía decirle a Link como eliminarme porque no estaba dentro de su sistema de datos. Le mandé callar. Por debajo de mí emergió la voz de Link: 
-¿Cristina? -Me había reconocido, seguro que se debía a la fuerza del amor. Me agarró de los hombros y alargó sus brazos de manera que quedé despegada de su fornido cuerpo y pudo verme la cara.- ¿Qué haces aquí? 
-Pues he venido a verte, ¿acaso no es obvio?- Un momento... pensé, ¿será capullo?, me levanté deprisa lo miré como si me fuera la vida en ello y le pregunté- ¿Tú no eras mudo? 
Él y Navi se miraron, y comenzaron a reír. 
-¿yo? ¿mudo?- siguió riendo, ¡qué bonito oye! nos había tenido engañados, resulta que era un graciosillo. Para despistar yo también reí y en cuanto me dió la neura, le pegué un empujón, a ver si se seguía riendo, pero no cayó la breva, no. Adiós al poder del amor.
-¿Por qué has hecho eso?
-¿Qué por qué? ¿no me estarás llamando imbécil? en mi mundo no hablabas.
- En tu mundo no podía hablar no sé por qué. 
-Y ..¿Por qué aquí no hablas? 
-No me hace falta, todo el mundo hace las aclaraciones, ¿para qué voy a repetir dos veces lo mismo? En parte tenía razón, para qué rizar el rizo, ¿no?. Me había quedado muerta, no me esperaba eso para nada. Volví en mí y le dije:
-Tenemos que ir a por Epona al rancho.- Salí corriendo en dirección al rancho con mi cabreo a cuestas y miré hacia atrás a ver si mi macho me seguía. Cuando llegamos nos encontramos a Ingo como si fuera el rey del mundo, mirando por encima del hombro. 
-¿Qué queréis... 
-Buenos días- le dije educadamente- estábamos aburridos y queremos participar en una carrera de caballos, he oído que eres el mejor corredor que Hyrule precisa- lo tenía en el bolsillo. 
- Está bien, elegid uno de los caballos y llevaremos a cabo la carrera?
-¿Cualquiera?- Link siguió con el juego- Está bien...- sacó la ocarina del tiempo del bolsillo y comenzó a tocar la canción de Epona, Malon se la enseñó cuando eran niños. 
En el momento que comenzó a tocar la canción la cara de Ingo cambió de repente, mientras veía como la yegua se encaminaba hacía nosotros. 
-Epona n...-
-Perdone pero ha dicho usted que podíamos elegir a cualquiera.
-Sabe Ingo- dijo Link- creí que al verle aquí había comenzado a ser autónomo y depender de usted mismo, pero veo que sigue siendo un lacayo a las órdenes de otra persona.
-El señor Ganondorf me iba a recompensar...
-Es el mejor del reino, ¿tiene miedo?, ¿cree que va a perder?
-Yo no tengo miedo muchacho, te ganaré esta carrera con Epona o sin ella, de todas formas dudo que termines la carrera, es indomable. 
Comenzó la lucha de titanes, Link montó a Epona, Ingo le siguió. 
-¿Preparado para perder muchacho?
-Si gano me la quedo, ¿Qué te parece? y si pierdo me arrodillaré ante tí y los dos seremos tus siervos. Y podrás hacer con ella lo que quieras- dijo mientras me señalaba a mi. Ingo me miró, se puso colorado. Qué asco por favor. Tras esto le eché la mirada del tigre a Link que me guiñó un ojo seguido de una sonrisa. Era más espabilado de lo que parecía. 
-Está bien, trato hecho.
Dio comienzo la carrera, el malnacido de Ingo, al ver que Link le llevaba una ventaja considerable, se puso a su altura fustigando al pobre animal que montaba, trató de poner nerviosa a Epona dándole con la fusta, así que Link le dió un puñetazo, que acabó con Ingo indignado en el suelo y como consecuencia el final de la carrera.
-Has perdido muchacho, eso ha sido una falta grave. Ahora los dos me serviréis, no tenéis escapatoria. 
-Creo que quien ha perdido eres tú Ingo. Me iré de aquí montando a Epona tal y como has prometido. 
-Yo no he firmado nada- fue corriendo a cerrarnos el paso. Link salió montando a Epona en mi dirección, me agarró del brazo sin parar, me subió al caballo y escapamos saltando el alto muro trasero que daba directamente a la llanura de Hyrule.  


FIN 




martes, 20 de enero de 2015

The Legend of desesperada

Capítulo 5 


Guau!! la llanura de Hyrule. No me lo podía creer, !estaba en la llanura de Hyrule!, debido a mi falta de estaticidad, y gran abundancia de entusiasmo, caí del diamante ese raro teletransportador, y di con la cara en el suelo, suerte tuve de no partirme el cuello.
Levanté la cabeza, podía verlo todo desde la Montaña de la muerte hasta el castillo, la entrada al Valle gerudo, la entrada del bosque Kokiri, las escaleras de Kakariko's Village...
No cabía en mi del gozo, pero debía dejar el entusiasmo atrás y ponerme manos a la obra para encontrar a mi hombre. En realidad decidí disfrutar un poco más de mi pequeña felicidad y comencé a correr, saltar y rebozarme por la hierba. Cualquiera que me hubiese visto, hubiera pensado que estaba loca, pero bueno, no lo conozco que piense lo que quiera.
Sin darme cuenta ya se había hecho de noche, del suelo emergían perros cadavéricos que corrían hacia a mi. Más que correr andaban hacia atrás, si eso era correr, que baje dios y lo vea. El caso es que "corrían" y yo por darle un poco de emoción a mi vida, decidí salir corriendo dirección a Kakariko.
Fui a casa de Talon y Malon, donde me ofrecieron sopa y la maravillosa leche de reserva Lon Lon.
Me llevó un rato contarles que no era de por aquí. Hubiese pasado desapercibido, de no ser porque mis orejas no eran puntiagudas, ni grandes.
Me inventé la super historia de que al abrir la puerta del tiempo se había creado un agujero en el espacio-tiempo por el que yo había entrado. En conclusión que venía del futuro, para ayudar en la lucha contra Ganondorf, el señor del Mal. Me quedó de Fábula.
Pregunté por Link con la excusa de que yo era su guía. Al parecer no solo tenía como rival a la princesa Zelda sino a Malon, hija de Talon, dueño del Rancho Lon Lon. Lo cierto es que la chica es muy mona, pero yo estoy mejor. ¡Baja modesto que subo!
No obtuve respuesta concreta sobre la pregunta referida a Link, pero imaginaba que andaba por algún templo, el problema era descubrir cual. No podía esperarlo en la puerta.

Al amanecer del día siguiente tomé el desayuno con ellos dos y la señora del pelo raro, que vivía con ellos. Entonces pregunté por Epona.
Talon miró hacia abajo y mientras apretaba el puño me dijo:
-Ingo va a entregársela a Ganondorf, líder del clan Gerudo.
Debió de sentirse un poco un poco molesto, por que comencé a reír sin mesura. Cuando ya me estaba quedando sin aire, miré a Talon y le dije:
-Eso nunca va a pasar, por que Epona es de Link. Y un príncipe debe ir montado en su noble corcel con su princesa -obviamente me refería a mi- detrás.
Se quedaron anonadados. Y yo viendo sus caras añadí:
-Es una broma, pero Link y yo nos encargaremos de rescatar a Epona. Por eso he de salir ya en busca de Link. Muchas gracias por todo.
Por lo menos el último comentario fue tranquilizador, recogí mi plato y mi vaso y me puse en marcha. Todos salieron a la puerta a despedirme.

Estaba perdida, ¿Por dónde debía empezar a buscar a Link? Aunque no lo pareciera en ese lugar había cantidad de mazmorras en las que podría estar, y obviamente sin los artilugios necesarios no podría entrar.
Tras pensar en aquello, apareció de repente, a lo lejos, un muchacho, el más guapo de todos, acompañado de Navi (el hada acompañante de Link). Mis piernas actuaron con voluntad propia,  cuando me di cuenta ya estaba corriendo en su dirección. Y sin pensarlo me abalancé sobre él.



Muy pronto el siguiente capítulo ^^

Gracias por la visita :)

domingo, 16 de noviembre de 2014

The Legend of desesperada

CAPÍTULO 4 

¿Qué estaba pasando? Link no aparecía, no solo en el mio, sino, en ningún videojuego. Dos días después apareció un comunicado internacional oficial de Nintendo pidiendo disculpas por lo ocurrido con Ocarina of Time en 3DS,al parecer, habían recibido mas de 500.000 correos mencionando esta incidencia, en la que ya se habían puesto manos a la obra. 

En realidad no sabía si sentirme culpable, yo solo me vi movida por un correo al que muy pocos habrían hecho caso, siendo yo uno de ellos. ¿y a quién no le gustaría tener a su mayor amor platónico hiper-mega ficticio? 
Era muy curioso ver como Epona al comienzo del juego galopaba sola por la llanura de Hyrule. ¿Qué debía hacer? ¿Habría algún modo de recuperar los datos del RPG, hacer una copia y volver a introducirlos en el videojuego? Quería quedarme con Link. Al fin tenía a mi amor platónico ficticio. 

Intenté hacer caso omiso, se podía jugar perfectamente en la edición especial para Game cube y en nintendo 64, pero el tiempo pasaba y Link se comenzaba a volver translúcido. No podía permitir que desapareciera. Tenía que hacer todo lo que estuviese en mi mano, al menos había podido disfrutar de él una buena temporada. Nada es para siempre y no todo el mundo habría podido correr mi suerte. Además tampoco se había enamorado de mi. No debía retenerlo más tiempo. 

Lo llevé a casa de un buen amigo, ya que estudiaba diseño de videojuegos e igual podía ayudarme. Se sintió bastante anonadado con respecto al tema. Pero no le costó mucho adaptarse, le pidió un autógrafo, se echó unas cuantas fotos, e incluso trataba de confundirlo con fragmentos de la banda sonora, la cual siguió sonando durante todo el tiempo que estuvimos en su casa. 
- Jose, esto es serio, sino me vas a ayudar, me voy. ¿Puedes arreglar el videojuego?
- No tengo copia de los datos originales. Eso es oficial de Nintendo, y por lo que he visto, siquiera ellos mismos saben que está pasando. Y tu Link se está desintegrando. 
- ¿Qué podemos hacer para volver a introducirlo? 
- Buscar algo en común.
- ¿Algo en común?...- me quedé pensando- hierba, en Hyrule hay mucha hierba. 
- Ya.. un objeto, por ejemplo.
- ¿Tu espada maestra?
- No serviría. 
De repente en el ordenador sonó la canción del tiempo. Jose y yo nos miramos, esa era la solución, la ocarina. En casa tenía una réplica de la ocarina del tiempo, tal vez funcionase, o tal vez no, pero teníamos que intentarlo. Cogimos el coche y los tres pusimos rumbo a casa. 
Una vez allí vestimos a Link con su típico traje verde, cogí la ocarina y se la entregué. 
Salimos al patio trasero, y comenzó a tocar la canción del tiempo. Realmente funcionó un haz de luz azul surgió bajo sus pies y comenzó a levitar. Antes de que desapareciese me abalancé sobre él, como una desesperada, de ahí el nombre de esta historia, y le planté un beso en los MORROS, ¡To' pa' mi! ¡que a gusto me quedé!. Cogí la ocarina y vi como mi hombre desaparecía mientras era absorbido por por aquella luz. 

Fue un momento traumático para mi, y al entrar en casa vi que se había dejado una de las alforjas que lleva en el cinturón. Con el paso de los días el vacío por su ausencia iba siendo claro en mi estado de ánimo y en un momento de lucidez se me ocurrió la idea más fantástica que he podido tener en mi vida. Ese mozo era para mi, te vas a enterar tú Princesa Zelda. Me vestí con un atuendo arreglado pero informal con el que pudiera correr, saltar y hacer todo aquello que mi hiperactividad me permitía. Un vestido verde, unas mallas y botas marrones, por supuesto, dos coge-colas, por si se me perdía alguno, y un abrigo por si hacía frío. Llamé a mi hermana, quien pensó que estaba siendo realmente ridícula, salimos al patio y con la alforja de Link bajo el brazo, comencé a tocar la canción del tiempo con mi Ocarina. ¡Bien! ¡funciona! el haz de luz apareció bajo mis pies, entregué la ocarina a mi hermana, y comencé a levitar. 
- Toñi, !me voy a la llanura de hyruleeeeee! Muajajajaja 

Y así fue como comenzó mi aventura en tierras Hylianas. 






continuará en el próximo capítulo ^^

gracias por pasaros 

lunes, 13 de octubre de 2014

The Leged of Desesperada

Capítulo 3

       Tras el capítulo en vivo y en directo de Barrio Sésamo, llegamos a mi casa. Paré mi coche frente a la puerta de la fábrica de conservas, que ahora ejercía de aparcamiento, situada a cuarenta centímetros de la puerta de mi casa. Lo bueno para Link era que yo vivía en la huerta y así no echaría mucho de menos la llanura de Hyrule. 
       Cogí el mando a distancia y abrí la puerta. Intenté hacerme la super guay y decirle, mira hago magia. Cuando miré hacía mi derecha, lugar del copiloto, lugar que Link debería estar ocupando, ya no estaba estaba ocupado. Horror fue lo que sentí en ese momento. 
       Levanté la cabeza con nerviosismo por no decir histeria, estado que al parecer solo las mujeres pueden padecer. Y ahí estaba frente a la gran puerta blanca, ¡LA PUERTA DEL TIEMPO! no tenían nada que ver, pero todos lo hubiésemos pensado en su caso. Supongo que esperaba encontrar dentro la espada maestra. Lo único que había era: tres o cuatro coches, mucho polvo y una estantería con herramientas, que podría venirse abajo en cualquier momento.
       Hablando de momentos... Momentazo el que se marcó mi hermana cuando lo vió. 
       Como ya he dicho la puerta de mi casa está situada a cuarenta centímetros de la puerta de la fábrica, tiene una especie de recibidor de uno por uno, con una pequeña puerta de hierro. Salió para decirme, que por qué quería que escondiese todos los jarrones y maceteros, pero no llegó a terminar la frase. Cuando lo vió sus ojos se abrieron como platos, y su cara pasó de: tía estás tonta, a: Coooño Cristi quién es ese. Solo tuve que mirarla con una sonrisa para que entendiese que venía conmigo. 
      Entré en mi casa antes que él, necesitaba asegurarme de que no había jarrones en la costa.
     Tras explicarle a mi hermana la situación, acomodamos una habitación para él. Le explicamos la función de todos los objetos domésticos que le serían de utilidad. 
      De nuevo me tocó explicar que teníamos un inquilino nuevo cuando mi adre llegó. Mi madre me dijo que tenía mucha imaginación, no era necesario que me inventase una historia así, solo para decirle que mi amigo se iba a quedar en casa un tiempo. Fui a mi cuarto, le saqué una imagen del videojuego. La miró, lo miró de arriba a abajo, suspiró y bueno parece que se lo creyó, por que ya no dijo nada más. 
      Había sido un día muy largo y agotador para todos, seguiría enseñándole lo que sabía al día siguiente, para que no se sintiese un bicho raro. Lo dejé en la que ahora sería su habitación, le dí un beso en la mejilla y las buenas noches. 
       De repente su cara empezó a parecerse a un tomate, al ver que se ponía colorado, a mi me dió vergüenza y también me puse colorada, bajé corriendo las escaleras me encerré en mi cuarto y me metí en mi cama. Esa noche mi felicidad e ilusión eran tan grandes que a penas pude dormir. 
       En su primera mañana en casa tuve que subir a despertarlo. Dormía como un angelito, pero de estos con los que ns gustaría a todas soñar... Le toqué el brazo suavemente para despertarlo y le pedí que me acompañase a la cocina para tomar el desayuno. 
Nunca olvidaré este desayuno. Estábamos sentados plácidamente en la mesa, de repente apareció un ser volador diminuto que provocó en Link una gran alegría. Pero yo recibí su cara un poco tarde. Al darme cuenta de la presencia de la mosca, cogí el matamoscas y le propicié el mejor golpe del siglo, dejando a la mosca fuera de combate. En ese momento Link se puso pálido tirando a verde. Creía que había matado a Navi. Navi es el hada guía que lo acompaña en su aventura en Ocarina of Time. Estaba tonto, Navi brilla y habla, estas solo dan pos culo y cuando brillan, es gracias a dios por su ausencia. 
      Creí que iba a morir porque con su mano izquierda tomó el cuello de mi camiseta, lancé el matamoscas todo lo lejos que pude, traté de tranquilizarlo y lo saqué al patio, donde pudo comprobar que había más de aquellos especímenes. 
        
Las siguientes semanas nos dedicamos a enseñarle a escribir y a buscar formas de comunicación. Tenía una capacidad de aprendizaje increíble, no hacía falta indagar demasiado en un tema, porque aprendía rápidamente. 

      Tras un mes con Link en casa, nuestra relación, amorosamente hablando, no avanzó nada. Se me ocurrió la maravillosa idea de enseñarle como supe de él, así que cogí mi 3DS y le puse The Legend of Zelda Ocarina of Time. Al encender el juego daba error, era probable que a mi videoconsola le pasase algo. Llamé a un amigo y me dijo que él tampoco podía iniciarlo, algo raro estaba pasando con Ocarina of Time...

OS ESPERO EN EL SIGUIENTE

FIN CAP 3 ^^



lunes, 29 de septiembre de 2014

The legend of Desesperada

Capitulo 2







         Madre mía, ¡que ojos!. Cuanto más me miraba más nerviosa me ponía. Esos ojos azules del color del cielo podrían derretir cualquier cosa, o mejor dicho, a cualquier mujer que se le pusiera delante.
Mi perplejidad me impedía articular palabra, si ya me pongo nerviosa cuando estoy frente al chico que me gusta, imaginaos como me tuve que haber puesto, al ver algo que jamás, y digo jamás, pensé que podría haber pasado.
         Por fin me armé de valor y lo único que salió de mi boca fue un ¡eh! acompañado de una sonrisa, más la caída de baba. En ese momento me sentí como él en cualquier videojuego. De pronto se me encendió la bombilla, y me pregunté: ¿hablará?. No lo había pensado hasta ese momento, Link no habla, solo hace sonidos. A lo mejor este si. Llevábamos como diez minutos mirándonos fijamente, sin decir nada.
Supongo que la situación era extraña para los dos, más para él que para mi. Yo por lo menos estaba en mi mundo.
Hola- le dije esperando una respuesta- solo obtuve una sonrisa seguida de un je. El pobre estaba tan confuso como yo.- Me llamo Cristina, ¿Tú eres Link, verdad?, ¿Me entiendes?- no hizo ningún gesto ni nada, así que probable que no me entendiese. Me limité a imitar la escena de Tarzán y Jane cuando se conocen, señalándome a mi dije- Cristina- pasé a señalarlo a él dándole pie a que hablara-...- viendo que no respondía dije- ¿Link?- y al fin, al fin movió la cabeza y dijo- “jai”
Tras su respuesta la conclusión no precipitada fue clara, mudo. A lo mejor lo era por que nunca lo habían enseñado a hablar. Quizá yo podría enseñarlo. También cabía la posibilidad de que fuese mudo por que quisieron que fuera así.
Lo cierto y verdad es que me importaba un pepino, probaría las dos cosas y si no hablaba ya encontraría la forma para poder comunicarnos.
         Me moría de ganas de tocarlo, podría ser un holograma y no de carne hueso, o una ilusión creada por la super conmoción cerebral que tenía en ese momento.
Me acerqué lentamente y con los ojos cerrados alargué el brazo. Noté como sus manos cogían la mía y la euforia se apoderó de mi. Traté de calmarme y de no echarme encima de él, pero para cuando abrí los ojos ya era demasiado tarde, estaba totalmente pegada a él como cual lapa en las rocas de la playa. En cuanto fui consciente me separé cogiéndole con mis manos sus musculosos brazos. Todo era mejor de lo que me había imaginado.
Mi corazón estaba revolucionado. Debía tranquilizarme y sacarlo del parking. Le tendí mi mano y nos dirigimos al interior del centro comercial.
¿Recordáis que antes os dije que cuando llegué no había nadie? Pues ahora parecía que habían hecho rebajas improvisadas por que todo el pueblo estaba ahí.
Al ver tanta gente Link empezó a sentirse inquieto, tratando de buscar la espada maestra en su espalda, pero no la llevaba. No se me ocurrió otra forma de tranquilizarlo que coger mi móvil y ponerle la canción del Market de Hyrule de la BSO. Surtió efecto y no le dí más vueltas. Entendió que era un mercado.
          Lo que me resultó extraño fue que la gente nos miraba raro, hasta ese momento no me había percatado de que su atuendo no era el más adecuado para ir paseando por la calle. No tardó en darse cuenta y comenzó a buscar por su alforja, sacó de una de ellas algún que otro billete.
          Tras ver esto lo cogí del brazo y me lo llevé a Pull and Bear a comprarle ropa.
Era la primera vez que Link veía unas escaleras mecánicas y me enamoré de su cara de entusiasmo, parecía un niño pequeño el cual había hecho el mayor de los descubrimientos. Una vez arriba, volvimos a bajar, para volver a subir. Repitió esta partitura 3 veces, y por que no lo dejé más, realmente parecía un niño.
Al entrar en la tienda la simpática de la dependienta nos miró raro, le dije que veníamos del salón del manga y que habíamos ganado el concurso de cosplay, ahora queríamos ropa normal.
            Escogí un montón de ropa, lo metí al probador y lo esperé fuera. Mientras esperaba a que se cambiase, sin yo quererlo me fijé en que la cortina no cerraba bien y entre una rendija podía ver como se cambiaba de ropa. Intenté no mirar, lo prometo. Pero el delito era no hacerlo si no lo hubiese hecho la policía me hubiese detenido por tonta.
Se notaba que era el personaje de un videojuego, era la perfección en persona. Tenía marcados todos y cada uno de los músculos de su cuerpo, esculpidos proporcionadamente. Dios. Al fin la vida me sonreía. Noté como algo me rozaba el hombro, era la dependienta que también había caído en la cuenta del detalle y se había unido a ver semejante espectáculo.
          De repente la cortina se abrió y las dos nos empujamos mutuamente tratando de disimular que estábamos espiando como se cambiaba. Lo miré y fue como: Un rayo de sol oh, oh, oh. Casi lloro de felicidad. Mis hormonas estaban revolucionadas. Me hizo un gesto y le dije que le quedaba genial con el gesto universal del dedo pulgar hacia arriba y mi cara de super salida. Volvió dentro a probarse los siguientes conjuntos, y la dependienta de nuevo a mi lado, esta vez la mandé a paseo.
           Nos llevamos tres pantalones y cuatro camisetas, para que tuviese con que vestirse. Tampoco sabía cuanto tiempo se iba a quedar y en caso de que fuese para siempre, mis ganas locas, le compraría más ropa. Durante el pago la dependienta trató de colarle el número de teléfono, pero yo fui más avispada y lo rompí vilmente delante de sus narices.
Hice que entrase al baño y se pusiese uno de los nuevos conjuntos adquiridos. Tengo que decir que lo más erótico del día fue quitarle de la ropa las etiquetas con los dientes. Pero que me quiten lo bailao.
          Cuando llegamos a mi coche se rehusó a entrar. Traté de decirle que cumplía la misma función que Epona. Vendo que no surtió mucho efecto, entré dentro de mi coche, abriéndole la puerta del copiloto e invitándolo a entrar.
En un momento de lucidez antes de llegar a casa, salí del coche y llamé a mi hermana pequeña:
¿Quéééééé?
Toñi necesito que me hagas un favor, tienes que esconder todos los maceteros y jarrones que haya por la casa.
¿por qué?
Cuando llegue a la casa lo verás, que ahora mismo no te lo puedo explicar.
Voy ya, ¿eh?
         Durante el trayecto iba nombrando todos y cada uno de los objetos y seres que nos íbamos encontrando. Supongo que para él todo esto sería nuevo. Así que el camino a casa fue como un capítulo de Dora la Exploradora, solo que sin mono ni mochila.