Fantasías de una freaky
domingo, 18 de octubre de 2015
The legend of desesperada
miércoles, 1 de abril de 2015
The Legend of desesperada
Capítulo 7
una lluvia de meteoritos.
jueves, 29 de enero de 2015
The Legend of desesperada
Capítulo 6
No debí haberme abalanzado sobre él sin pensar, olvidé por completo que era portador de una espada, maravillosa por cierto, que sacó instintivamente. Por suerte me alegro de ser poseedora de grandes reflejos y evité convertirme en pinchito de carne. Lo abracé y caímos al suelo. Navi se puso como loca !LISTEN! ¡LISTEN!. claro no podía decirle a Link como eliminarme porque no estaba dentro de su sistema de datos. Le mandé callar. Por debajo de mí emergió la voz de Link:
-¿Cristina? -Me había reconocido, seguro que se debía a la fuerza del amor. Me agarró de los hombros y alargó sus brazos de manera que quedé despegada de su fornido cuerpo y pudo verme la cara.- ¿Qué haces aquí?
-Pues he venido a verte, ¿acaso no es obvio?- Un momento... pensé, ¿será capullo?, me levanté deprisa lo miré como si me fuera la vida en ello y le pregunté- ¿Tú no eras mudo?
Él y Navi se miraron, y comenzaron a reír.
-¿yo? ¿mudo?- siguió riendo, ¡qué bonito oye! nos había tenido engañados, resulta que era un graciosillo. Para despistar yo también reí y en cuanto me dió la neura, le pegué un empujón, a ver si se seguía riendo, pero no cayó la breva, no. Adiós al poder del amor.
-¿Por qué has hecho eso?
-¿Qué por qué? ¿no me estarás llamando imbécil? en mi mundo no hablabas.
- En tu mundo no podía hablar no sé por qué.
-Y ..¿Por qué aquí no hablas?
-No me hace falta, todo el mundo hace las aclaraciones, ¿para qué voy a repetir dos veces lo mismo? En parte tenía razón, para qué rizar el rizo, ¿no?. Me había quedado muerta, no me esperaba eso para nada. Volví en mí y le dije:
-Tenemos que ir a por Epona al rancho.- Salí corriendo en dirección al rancho con mi cabreo a cuestas y miré hacia atrás a ver si mi macho me seguía. Cuando llegamos nos encontramos a Ingo como si fuera el rey del mundo, mirando por encima del hombro.
-¿Qué queréis...
-Buenos días- le dije educadamente- estábamos aburridos y queremos participar en una carrera de caballos, he oído que eres el mejor corredor que Hyrule precisa- lo tenía en el bolsillo.
- Está bien, elegid uno de los caballos y llevaremos a cabo la carrera?
-¿Cualquiera?- Link siguió con el juego- Está bien...- sacó la ocarina del tiempo del bolsillo y comenzó a tocar la canción de Epona, Malon se la enseñó cuando eran niños.
En el momento que comenzó a tocar la canción la cara de Ingo cambió de repente, mientras veía como la yegua se encaminaba hacía nosotros.
-Epona n...-
-Perdone pero ha dicho usted que podíamos elegir a cualquiera.
-Sabe Ingo- dijo Link- creí que al verle aquí había comenzado a ser autónomo y depender de usted mismo, pero veo que sigue siendo un lacayo a las órdenes de otra persona.
-El señor Ganondorf me iba a recompensar...
-Es el mejor del reino, ¿tiene miedo?, ¿cree que va a perder?
-Yo no tengo miedo muchacho, te ganaré esta carrera con Epona o sin ella, de todas formas dudo que termines la carrera, es indomable.
Comenzó la lucha de titanes, Link montó a Epona, Ingo le siguió.
-¿Preparado para perder muchacho?
-Si gano me la quedo, ¿Qué te parece? y si pierdo me arrodillaré ante tí y los dos seremos tus siervos. Y podrás hacer con ella lo que quieras- dijo mientras me señalaba a mi. Ingo me miró, se puso colorado. Qué asco por favor. Tras esto le eché la mirada del tigre a Link que me guiñó un ojo seguido de una sonrisa. Era más espabilado de lo que parecía.
-Está bien, trato hecho.
Dio comienzo la carrera, el malnacido de Ingo, al ver que Link le llevaba una ventaja considerable, se puso a su altura fustigando al pobre animal que montaba, trató de poner nerviosa a Epona dándole con la fusta, así que Link le dió un puñetazo, que acabó con Ingo indignado en el suelo y como consecuencia el final de la carrera.
-Has perdido muchacho, eso ha sido una falta grave. Ahora los dos me serviréis, no tenéis escapatoria.
-Creo que quien ha perdido eres tú Ingo. Me iré de aquí montando a Epona tal y como has prometido.
-Yo no he firmado nada- fue corriendo a cerrarnos el paso. Link salió montando a Epona en mi dirección, me agarró del brazo sin parar, me subió al caballo y escapamos saltando el alto muro trasero que daba directamente a la llanura de Hyrule.
martes, 20 de enero de 2015
The Legend of desesperada
Capítulo 5
Guau!! la llanura de Hyrule. No me lo podía creer, !estaba en la llanura de Hyrule!, debido a mi falta de estaticidad, y gran abundancia de entusiasmo, caí del diamante ese raro teletransportador, y di con la cara en el suelo, suerte tuve de no partirme el cuello.
Levanté la cabeza, podía verlo todo desde la Montaña de la muerte hasta el castillo, la entrada al Valle gerudo, la entrada del bosque Kokiri, las escaleras de Kakariko's Village...
No cabía en mi del gozo, pero debía dejar el entusiasmo atrás y ponerme manos a la obra para encontrar a mi hombre. En realidad decidí disfrutar un poco más de mi pequeña felicidad y comencé a correr, saltar y rebozarme por la hierba. Cualquiera que me hubiese visto, hubiera pensado que estaba loca, pero bueno, no lo conozco que piense lo que quiera.
Sin darme cuenta ya se había hecho de noche, del suelo emergían perros cadavéricos que corrían hacia a mi. Más que correr andaban hacia atrás, si eso era correr, que baje dios y lo vea. El caso es que "corrían" y yo por darle un poco de emoción a mi vida, decidí salir corriendo dirección a Kakariko.
Fui a casa de Talon y Malon, donde me ofrecieron sopa y la maravillosa leche de reserva Lon Lon.
Me llevó un rato contarles que no era de por aquí. Hubiese pasado desapercibido, de no ser porque mis orejas no eran puntiagudas, ni grandes.
Me inventé la super historia de que al abrir la puerta del tiempo se había creado un agujero en el espacio-tiempo por el que yo había entrado. En conclusión que venía del futuro, para ayudar en la lucha contra Ganondorf, el señor del Mal. Me quedó de Fábula.
Pregunté por Link con la excusa de que yo era su guía. Al parecer no solo tenía como rival a la princesa Zelda sino a Malon, hija de Talon, dueño del Rancho Lon Lon. Lo cierto es que la chica es muy mona, pero yo estoy mejor. ¡Baja modesto que subo!
No obtuve respuesta concreta sobre la pregunta referida a Link, pero imaginaba que andaba por algún templo, el problema era descubrir cual. No podía esperarlo en la puerta.
Al amanecer del día siguiente tomé el desayuno con ellos dos y la señora del pelo raro, que vivía con ellos. Entonces pregunté por Epona.
Talon miró hacia abajo y mientras apretaba el puño me dijo:
-Ingo va a entregársela a Ganondorf, líder del clan Gerudo.
Debió de sentirse un poco un poco molesto, por que comencé a reír sin mesura. Cuando ya me estaba quedando sin aire, miré a Talon y le dije:
-Eso nunca va a pasar, por que Epona es de Link. Y un príncipe debe ir montado en su noble corcel con su princesa -obviamente me refería a mi- detrás.
Se quedaron anonadados. Y yo viendo sus caras añadí:
-Es una broma, pero Link y yo nos encargaremos de rescatar a Epona. Por eso he de salir ya en busca de Link. Muchas gracias por todo.
Por lo menos el último comentario fue tranquilizador, recogí mi plato y mi vaso y me puse en marcha. Todos salieron a la puerta a despedirme.
Estaba perdida, ¿Por dónde debía empezar a buscar a Link? Aunque no lo pareciera en ese lugar había cantidad de mazmorras en las que podría estar, y obviamente sin los artilugios necesarios no podría entrar.
Tras pensar en aquello, apareció de repente, a lo lejos, un muchacho, el más guapo de todos, acompañado de Navi (el hada acompañante de Link). Mis piernas actuaron con voluntad propia, cuando me di cuenta ya estaba corriendo en su dirección. Y sin pensarlo me abalancé sobre él.
Muy pronto el siguiente capítulo ^^
Gracias por la visita :)
domingo, 16 de noviembre de 2014
The Legend of desesperada
CAPÍTULO 4
lunes, 13 de octubre de 2014
The Leged of Desesperada
Capítulo 3
FIN CAP 3 ^^
lunes, 29 de septiembre de 2014
The legend of Desesperada
Capitulo 2
Madre
mía, ¡que ojos!. Cuanto más me miraba más nerviosa me ponía.
Esos ojos azules del color del cielo podrían derretir cualquier
cosa, o mejor dicho, a cualquier mujer que se le pusiera delante.
Mi
perplejidad me impedía articular palabra, si ya me pongo nerviosa
cuando estoy frente al chico que me gusta, imaginaos como me tuve que
haber puesto, al ver algo que jamás, y digo jamás, pensé que
podría haber pasado.
Por
fin me armé de valor y lo único que salió de mi boca fue un ¡eh!
acompañado de una sonrisa, más la caída de baba. En ese momento me
sentí como él en cualquier videojuego. De pronto se me encendió la
bombilla, y me pregunté: ¿hablará?. No lo había pensado hasta ese
momento, Link no habla, solo hace sonidos. A lo mejor este si.
Llevábamos como diez minutos mirándonos fijamente, sin decir nada.
Supongo
que la situación era extraña para los dos, más para él que para
mi. Yo por lo menos estaba en mi mundo.
Hola-
le dije esperando una respuesta- solo obtuve una sonrisa seguida de
un je. El pobre estaba tan confuso como yo.- Me llamo Cristina, ¿Tú
eres Link, verdad?, ¿Me entiendes?- no hizo ningún gesto ni nada,
así que probable que no me entendiese. Me limité a imitar la escena
de Tarzán y Jane cuando se conocen, señalándome a mi dije-
Cristina- pasé a señalarlo a él dándole pie a que hablara-...-
viendo que no respondía dije- ¿Link?- y al fin, al fin movió la
cabeza y dijo- “jai”
Tras
su respuesta la conclusión no precipitada fue clara, mudo. A lo
mejor lo era por que nunca lo habían enseñado a hablar. Quizá yo
podría enseñarlo. También cabía la posibilidad de que fuese mudo
por que quisieron que fuera así.
Lo
cierto y verdad es que me importaba un pepino, probaría las dos
cosas y si no hablaba ya encontraría la forma para poder
comunicarnos.
Me
moría de ganas de tocarlo, podría ser un holograma y no de carne
hueso, o una ilusión creada por la super conmoción cerebral que
tenía en ese momento.
Me
acerqué lentamente y con los ojos cerrados alargué el brazo. Noté
como sus manos cogían la mía y la euforia se apoderó de mi. Traté
de calmarme y de no echarme encima de él, pero para cuando abrí los
ojos ya era demasiado tarde, estaba totalmente pegada a él como cual
lapa en las rocas de la playa. En cuanto fui consciente me separé
cogiéndole con mis manos sus musculosos brazos. Todo era mejor de lo
que me había imaginado.
Mi
corazón estaba revolucionado. Debía tranquilizarme y sacarlo del
parking. Le tendí mi mano y nos dirigimos al interior del centro
comercial.
¿Recordáis
que antes os dije que cuando llegué no había nadie? Pues ahora
parecía que habían hecho rebajas improvisadas por que todo el
pueblo estaba ahí.
Al
ver tanta gente Link empezó a sentirse inquieto, tratando de buscar
la espada maestra en su espalda, pero no la llevaba. No se me ocurrió
otra forma de tranquilizarlo que coger mi móvil y ponerle la canción
del Market de Hyrule de la BSO. Surtió efecto y no le dí más
vueltas. Entendió que era un mercado.
Lo
que me resultó extraño fue que la gente nos miraba raro, hasta ese
momento no me había percatado de que su atuendo no era el más
adecuado para ir paseando por la calle. No tardó en darse cuenta y
comenzó a buscar por su alforja, sacó de una de ellas algún que
otro billete.
Tras
ver esto lo cogí del brazo y me lo llevé a Pull and Bear a
comprarle ropa.
Era
la primera vez que Link veía unas escaleras mecánicas y me enamoré
de su cara de entusiasmo, parecía un niño pequeño el cual había
hecho el mayor de los descubrimientos. Una vez arriba, volvimos a
bajar, para volver a subir. Repitió esta partitura 3 veces, y por
que no lo dejé más, realmente parecía un niño.
Al
entrar en la tienda la simpática de la dependienta nos miró raro,
le dije que veníamos del salón del manga y que habíamos ganado el
concurso de cosplay, ahora queríamos ropa normal.
Escogí
un montón de ropa, lo metí al probador y lo esperé fuera. Mientras
esperaba a que se cambiase, sin yo quererlo me fijé en que la
cortina no cerraba bien y entre una rendija podía ver como se
cambiaba de ropa. Intenté no mirar, lo prometo. Pero el delito era
no hacerlo si no lo hubiese hecho la policía me hubiese detenido por
tonta.
Se
notaba que era el personaje de un videojuego, era la perfección en
persona. Tenía marcados todos y cada uno de los músculos de su
cuerpo, esculpidos proporcionadamente. Dios. Al fin la vida me
sonreía. Noté
como algo me rozaba el hombro, era la dependienta que también había
caído en la cuenta del detalle y se había unido a ver semejante
espectáculo.
De
repente la cortina se abrió y las dos nos empujamos mutuamente
tratando de disimular que estábamos espiando como se cambiaba. Lo
miré y fue como: Un rayo de sol oh, oh, oh. Casi lloro de felicidad.
Mis hormonas estaban revolucionadas. Me hizo un gesto y le dije que
le quedaba genial con el gesto universal del dedo pulgar hacia arriba
y mi cara de super salida. Volvió dentro a probarse los siguientes
conjuntos, y la dependienta de nuevo a mi lado, esta vez la mandé a
paseo.
Nos
llevamos tres pantalones y cuatro camisetas, para que tuviese con que
vestirse. Tampoco sabía cuanto tiempo se iba a quedar y en caso de
que fuese para siempre, mis ganas locas, le compraría más ropa.
Durante el pago la dependienta trató de colarle el número de
teléfono, pero yo fui más avispada y lo rompí vilmente delante de
sus narices.
Hice
que entrase al baño y se pusiese uno de los nuevos conjuntos
adquiridos. Tengo que decir que lo más erótico del día fue
quitarle de la ropa las etiquetas con los dientes. Pero que me quiten
lo bailao.
Cuando
llegamos a mi coche se rehusó a entrar. Traté de decirle que
cumplía la misma función que Epona. Vendo que no surtió mucho
efecto, entré dentro de mi coche, abriéndole la puerta del copiloto
e invitándolo a entrar.
En
un momento de lucidez antes de llegar a casa, salí del coche y llamé
a mi hermana pequeña:
¿Quéééééé?
Toñi
necesito que me hagas un favor, tienes que esconder todos los
maceteros y jarrones que haya por la casa.
¿por
qué?
Cuando
llegue a la casa lo verás, que ahora mismo no te lo puedo explicar.
Voy
ya, ¿eh?
Durante
el trayecto iba nombrando todos y cada uno de los objetos y seres que
nos íbamos encontrando. Supongo que para él todo esto sería nuevo.
Así que el camino a casa fue como un capítulo de Dora la
Exploradora, solo que sin mono ni mochila.

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